miércoles, 26 de marzo de 2008

Desintoxicación

Me siento como tras haber pasado una terapia de desintoxicación, veo claro que la única salida va a ser huir lejos, pues nada más verla me he sentido como un drogadicto que ha pasado el mono, pero que no ha superado su adicción.

La he admirado por unos instantes, pero ella ni me ha saludado, ni me ha mirado... sé que esto podía pasar, no soy nadie en su vida, un estorbo quizás, pero mientras la pueda tener cerca seguiré buscando la forma de conquistarla... nunca me rindo, ni ante la evidencia.

Mientras mi cabeza se activa y busca qué hacer para aproximarla durante los próximos días, ya he empezado a mover cosas para dejar el trabajo, aunque se me antoja que eso no va a ser mucha solución pues seguiré teniendo muchas opciones de coincidir unos segundos con ella.

viernes, 14 de marzo de 2008

Podía haber sido peor

Sí, supongo que si me hubiera dicho "muérete, no quiero volver a verte en la vida" habría sido peor, aunque creo que lo estará pensando, pero no tiene narices para decírmelo, ni eso ni simplemente "no me apetece", pues la palabra "no" parece no estar en su vocabulario.

Tal y como había previsto la escribí un SMS (el de "¿Habemos marcha?"). A la media hora sin respuesta la llamé sin que contestara, y a la media hora la volví a llamar con idéntico resultado. Se podía suponer que estaba en un sitio ruidoso, por suponer es lo más probable.

Así que ni corto ni perezoso me lancé a la aventura de patear las calles de la ciudad, los sitios habituales por donde se cena y se sale de copas (a raíz de algún comentario suyo deduje la zona por la que podría estar... igual que otras muchas miles de personas). La probabilidad de encontrarla era prácticamente nula, pero yo tenía que intentarlo... y tras diez minutos me la encontré caminando de frente con su prima.

La cara de ambas era un poema, serias, muy serias, la prima parecía apesadumbrada, así que deduzco que estaban hablando de algo delicado.

Yo me calcé mi mejor sonrisa y se lo puse a huevo con la frase "¡Horror! ¡espanto! ¡con lo que te encuentras!", y ella muy seria dijo "pues sí". Supongo que mi frase no fue la mejor, pero tampoco fue tan mala ya que intentaba ser distendido.

En esta ocasión ni una sonrisa, sólo silencio y mantener la distancia que rompí con un beso protocolario. Tras presentarme a su prima (bueno, creo que me la autopresenté), casi una adolescente que parecía entre asustada y a punto de echarse a llorar, le dije que estaba dando una vuelta y ella "nosotras vamos a tomar una copa... solas", "sí, sí, claro" respondí, y ya no recuerdo siquiera si dije buenas noches, adiós o nada, pues siguieron su camino y yo el mío.

Ahora mismo estaría totalmente hundido si no fuera porque deduzco que estaban hablando de problemas serios y es normal que no quieran interferencias, y también porque al volver a casa me he cruzado con varios grupos de chicas jóvenes y no tan jóvenes que me han radiografiado, y aunque sea un consuelo tonto a uno siempre le sube la autoestima saber que, a pesar de los años, sigue en el mercado.


¿Tirar la toalla? Ya me gustaría, pero se me antoja más imposible que poder tenerla algún día. Ahora me espera una semana de vacaciones, insuficiente para olvidarla, pero al menos podré pensar otras formas de abordarla, aunque el único secreto creo que estará en la paciencia, esperar a que pase por algún bajón en su relación y saber mantenerme suficientemente lejos como para no molestar, pero suficientemente cerca como para enterarme y actuar en el momento oportuno.

¿Meses?, ¿años quizás?... bah, nada que no haya esperado ya.

A qué hora la llamo

Finalmente no ha venido esta mañana al trabajo, aunque se está conectando esporádicamente desde casa. Deduzco que quizás haya venido la prima en cuestión, aunque no me cuadra con que esté trabajando en casa.

En cualquier caso el escenario que se me pinta es que ella se intentará escaquear, con lo que tendré que llamarla o enviarle algún mensaje para poder encontrarme con ella (ellas, en este caso).

Me pregunto que a qué hora puede ser adecuada. Creo que las tengo que dejar cenar tranquilas, que charlen de sus cosas, así que antes de las nueve ni hablar. Quizás las diez puede ser una buena hora, pues entre que voy y las encuentro ya es hora exclusiva de copas y alcohol.

He pensado que el SMS a enviarle debe ser despreocupado, pero concreto para que no se pueda salir por una tangente. Algo así como "¿Habemus marcha y copichuelas? Díme hora y lugar para interceptaros".

No me acaba de convencer del todo, pero creo que puede funcionar.

Opción con carabina

Creo que por primera vez en mi vida he sido bueno improvisando, si bien la improvisacón ha salido fruto de varios ensayos.

Llegué pronto del viaje, así que pensé en preparar el terreno (comentarle cualquier cosapara luego tener un tema de que hablar y poder iniciar la conversación) para proponerle salir a tomar algo. Dada la hora la envié un SMS diciéndole si le apetecía tomar algo (té, café, whisky doble sin hielo), pues hace tiempo me dijo que si alguna vez estaba cerca de su casa por la tarde la podía llamar para ver si tenía un hueco para tomar algo.

El caso es que me contestó a la hora y media para decirme que estaba en el parque con el niño, y que si quería podía venirme al tobogán. Una respuesta relajada que favorecía mi objetivo, que no era tomar algo (lo veía poco probable) sino preparar el terreno.

Para asegurarme de tener una oportunidad de hacerle la osada propuesta final pensé que además de intentar cruzarme por la mañana con ella debía intentarlo también por la noche, así que me pasé por la zona de su gimnasio a la hora a la que suele salir. Tuve suerte en esta ocasión y me crucé con ella.

Iba vestida con su chandal y su pelo recogido, lo que la hace aún más delgada. Aunque ella me dijo que había quedado con una amiga y que tenía prisa yo me mentalicé de que debo aparentar seguridad y alegría, sino mi oferta sería poco apetecible.

En los escasos dos minutos que charlamos, camino de su gimnasio, me hizo referencia al SMS del tobogán, lo que originó una charlilla distendida que la conclui con mi propuesta de salir el viernes por la noche de copas o de marcha. Ella me dijo que es que venía su prima... me había pasado todo el día pensando en cómo hacer la propuesta, y una de las opciones era que me respondiera que había quedado con alguna amiga, así que tenía la respuesta preparada: "pues os invito a las dos, incluso os hago de chófer para salir de la ciudad y que podáis tomar lo que os apetezca".

Su cara estaba seria, y no sé ya si por salir de la situación o si lo decía sinceramente dijo que de acuerdo. Yo me quedé perplejo e incrédulo sólo puede esbozar un "¿en serio?", a lo que ella me dijo que dependerá de si a su prima le apetece, pero que hablamos.

Y se fue con su prisa.

Yo he quemado mis naves, ahora queda ver si obtengo resultado.

Ella se quedó seria, creo que voy conociéndola mejor y es una persona a la que le cuesta mucho decir que no de una forma tajante, así que yo seguiré forzando la máquina hasta que o resulte algo positivo o definitivamente le haga saltar los plomos.

Tengo el día para pensar cómo actuar esta noche, desde luego debo ser divertido y agradable, nada plasta y en plan amigo. No podré hacer el ataque explícito que pensaba... o quizás sí, aunque midiendo mucho las palabras (ya estoy ensayando frases). Sea como sea creo que mi objetivo principal debe ser agradar a su prima, pues eso me permitirá meterme un poco más en su vida sin que ella pueda intervenir.

jueves, 13 de marzo de 2008

Con nocturnidad, pero sin alevosía

No lo puedo remediar, apenas duermo un par de horas y ya estoy dándole vueltas a la cabeza para buscar alternativas. Tras haberse frustado el intento de coincidir en el viaje (estoy en el destino más solo que la una, pues apenas tengo trabajo ya que me inventé la necesidad del viaje por la posibilidad de intentar coincidir con ella) me sigo negando a asumir la evidencia, mientras hay vida hay posibilidad de hacer cosas para conseguir los objetivos.

Cierto es que debo reflexionar unos días sobre las palabras a utilizar para plantear un asalto más agresivo, pero mientras tanto intentaré un cambio de contexto. Mañana por la mañana la esperaré a la entrada del trabajo, y en el camino le propondré, con todo el morro del mundo, salir por la noche... ¿proponerle salir por la noche a una mujer casada y con niño? Absolutamente descabellado, sí, pero sé que a ella le encanta ir de marcha, y a su marido no le gusta en absoluto, así que la tentaré con algo que le gusta. Soy consciente de que la respuesta va a ser absolutamente negativa, pero al menos asociará en su mente algo que le apetece (salir de copas y bailoteo) conmigo.

Es algo preregrino, pero he de abrir nuevas vías por las que pueda buscar un contexto distinto del laboral, y ante sus negativas nada mejor que mi constancia.

Parezco eufórico, y es que las horas de viaje me permiten darle vueltas a la cabeza e inventarme la historia que más me convenga, lo que funciona como la heroína, que mientras tienes la dosis en vena va de puta madre, pero cuando te das cuenta que la dosis se acaba la bajada a la realidad llega hasta el séptimo infierno.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Sin comida y sin viaje

A la hora que es ya parece imposible que mañana se vaya a venir de viaje, supongo que el cliente no ha llamado.

De esta forma me quedo sin alternativas. Difícilmente puedo hacer que se interese por mí si apenas puedo contactar con ella, así que tendré que pensar más excusas para compartir largos ratos, aunque sean profesionales.

De momento sólo me queda intentar coincidir con ella en la calle, es casi imposible saber a la hora a la que va a salir de su casa o a dónde va a ir, pero no me queda más remedio que intentarlo y pasear por su zona hasta caer reventado, todo sea por verla unos segundos más.

Cinco horas

Por fin he podido dormir algo, cinco horas nada menos, tras las cuales estaba claro cuál iba a ser mi primer pensamiento, pero al menos creo que mi mente ha descansado un rato, pues no recuerdo haber soñado con ella esta noche. Supongo que el agotamiento me ha hecho descansar.

Con la claridad mental que da el descanso he pensado que me tengo que plantear nuevas estrategias. El distanciamiento es correcto para no atosigarla, pero debe ir acompañado de algunos momentos de acercamiento distintos a los actuales.

Ahora mismo no tengo más argumento que mi lastimero "por favor, por favor", y creo que es mejor pasar a la acción, estimular su mente.

Creo que debo intentar explotar su probable bache matrimonial, no tanto en lo emocional (que ahí es donde quería incidir) sino el lo meramente sexual. Mis vacaciones me servirán para pensar cómo plantear las cosas, pues desde luego no hay que parecer un deseperado baboso ni un acosador, pero sí estimular la probable falta de excitación que se pierde tras varios años de matrimonio.

De nuevo me agarro a una chincheta plantada en lo alto de un precipicio, pero sólo cuento con el indicio de su momento "dificultoso", de sus años de matrimonio y del sentido común, que dice que todas las parejas pasan por sus momentos de bajón, sobre todo cuando la rutina se empieza a afianzar (más tarde o se adaptan o mueren, pero del bache tras cuatro o cinco años no creo que haya nadie que se libre).

¿Qué frases elegir? ¿Cómo ser excitante sin dejar de ser elegante? Y sobre todo ¿cómo calentar una conversación sin estar fuera de contexto?

De nuevo el handicap son los escasos segundos que tengo cada día, pues en las distancias cortas tengo más ventaja, pero ya se me ocurrirá algo para que reaccione... para bien o para mal, pero desde luego menos de lo que tengo ahora no voy a tener, así que tendré que apostar todo a una carta.